Cirugía de las enfermedades reumáticas

Protesis de hombro

Cirugía articular en enfermedades reumáticas

La cirugía del aparato locomotor ha experimentado un desarrollo importante en las últimas décadas, aportando herramientas terapéuticas para el tratamiento de un gran número de patologías. Este capítulo pretende ser un breve resumen en el que se describen las posibilidades que brinda la cirugía para el tratamiento del paciente reumatológico, haciendo especial hincapié en las indicaciones y en los resultados esperables.

Tratamiento protésico

El tratamiento protésico consiste en la sustitución parcial o total de la articulación por un implante, con el objetivo de mejorar el dolor y la función. Los implantes tienen una du- ración limitada que dependerá de factores intrínsecos al mismo, fundamentalmente el material y par de fricción; y extrínsecos, como son la técnica de colocación y las características particulares del receptor (edad, enfermedades de base, actividad física). Las indicaciones serán las alteraciones articulares de cualquier causa que comprometan de forma patente la funcionalidad articular, y la presencia de dolor no controlable con medidas no quirúrgicas. Las contraindicaciones vendrán dadas por la presencia de alteraciones estructurales óseas que no permitan la colocación adecuada del implante, alteraciones músculo-tendinosas que hagan prever la imposibilidad de una recuperación de la movilidad activa de la articulación y, por último, patologías de base del propio paciente que contraindiquen la cirugía.

Prótesis de hombro

Existen prótesis cementadas y no cementadas, en función del sistema de anclaje utilizado. En la actualidad, se prefiere la utilización de implantes cementados en el húmero. En la glenoides la utilización de superficies porosas no cementadas parece disminuir la incidencia de osteólisis periprotésica. El reto postoperatorio es alcanzar un rango de movilidad funcional, para lo que el tratamiento rehabilitador es crucial.

La mejoría en la calidad de vida de los pacientes tratados con este tipo de prótesis es comparable a la obtenida con la prótesis de cadera. En el caso concreto de la artrosis primaria de hombro, los mejores resultados clínicos se obtienen con la utilización de prótesis totales frente a las parciales. La prótesis parcial, con la protetización única del húmero, está especialmente indicada en fracturas y necrosis avascular de la cabeza humeral. La supervivencia de las prótesis de hombro a los 10 años es de alrededor del 90% y del 85% a los 15 años.

En pacientes con destrucción del manguito rotador, frecuente en el paciente inflamatorio, la supervivencia de los diseños convencionales y la recuperación funcional no ha sido tan positiva. Hoy se recomienda la utilización de implantes invertidos (componente glenoideo convexo, humeral cóncavo) para este tipo de pacientes en los que la movilidad está basada únicamente en el músculo deltoides.