Cadera


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PROCEDIMIENTO: SUSTITUCIÓN POR UNA PRÓTESIS. ARTROPLASTIA DE CADERA

La sustitución protésica de la cadera puede ser parcial, en el caso de que solo se sustituya el componente femoral, o total, cuando actuamos sobre el componente femoral y acetabular de la cadera. Distinguimos, asimismo, las prótesis cementadas y las no cementadas. Las no cementadas precisan de un hueso de buena calidad que permita un anclaje a presión, por lo que en los casos de osteopenia/osteoporosis se recomienda el uso de las prótesis cementadas. Las superficies de fricción entre el componente femoral y acetabular tienen una gran importancia, ya que de ellas y su desgaste depende en gran medida la supervivencia de la prótesis. Es clásico el par metal en la cabeza femoral con polietileno en el cotilo. Otros pares de fricción son el metal-metal, la cerámica-polietileno y la cerámica-cerámica.

En el 90% de los casos, la indicación es la artrosis, mientras que la patología inflamatoria representa el 1% de sus indicaciones. La artroplastia de cadera consigue eliminar el dolor, preservar o recuperar la movilidad y suprimir la deformidad en más del 90% de los pacientes sometidos a esta cirugía, por lo que se considera uno de los logros más destacados de la cirugía ortopédica, realizándose más de 1 millón de artroplastias anuales en todo el mundo. La supervivencia de los implantes supera el 95% a los 10 años y el 80% a los 25 años. El reto actual es conseguir resultados óptimos en pacientes más jóvenes, con mayor demanda fun cional y con la necesidad de supervivencia de la prótesis más prolongada. La utilización de vástagos no cementados para el componente femoral está demostrando excelentes resultados en poblaciones jóvenes, con supervivencias del 98% a los 18 años en pacientes menores de 40 años. Se está investigando la utilización de proteína osteogénica para mejorar la osteointegración de los vástagos no cementados.

En esta misma línea, la utilización de un recubrimiento de hidroxiapatita ha demostrado un mayor crecimiento óseo en la interfaz hueso-prótesis. En cuanto a los vástagos femorales cementados, el estudio de mayor seguimiento presenta una supervivencia de estos del 81% a los 30 años. A estos resultados se contraponen los de los cótilos cementados, cuya supervivencia es bastante menor, del 63% a los 18 años y del 51% a los 30 años. Hoy en día hay cótilos no cementados cuyos resultados parecen prometedores, con supervivencias del 98% a los 10 años en pacientes con edades inferiores a los 50 años.

En los últimos años se han desarrollado diferentes técnicas “mini-invasivas”, con el objetivo de disminuir las lesiones sobre las partes blan das y acelerar la recuperación funcional.

Estudios comparativos no han demostrado unos mejores resultados clinicofuncionales con este tipo de técnica, a excepción de una más rápida recuperación de la función muscular en algunos de los estudios. Sin embargo, sí existe un riesgo real de colocación inadecuada de los componentes protésicos.

La navegación guiada por ordenador se ha introducido en el campo de la cirugía protésica de la cadera. Esta técnica ha demostrado mejorar la precisión en la colocación de los com- ponentes protésicos. No obstante, estudios a largo plazo no han presentado mejores resultados en términos de supervivencia y función, mientras sí existe un aumento del tiempo quirúrgico y un mayor coste económico.

En pacientes con artritis reumatoide (AR), las supervivencias publicadas de la prótesis total de cadera cementada a los 10 años son del 90%. De estos, el 95% mantiene un resultado clínico satisfactorio a los 10 años, con un 75% de pacientes libres de dolor. En la actualidad, la utilización de prótesis no cementadas, con su supuesta mayor supervivencia, en pacien- tes con enfermedad inamatoria es objeto de debate. Los resultados iniciales parecen promete dores, especialmente en lo que se re"ere a la utilización de vástagos no cementados, con supervivencias publicadas del 98% a los 10 años. Se ha apuntado la posible interferencia de los tratamientos inmunosupresores sobre la osteointegra ción de este tipo de implantes, pero no hay confirmación clínica al respecto. Sí existen estudios clínicos en los que se demuestra que el tratamiento esteroideo no predispone al aflojamiento protésico.

La aparición de luxación de la prótesis sí que ha sido señalada como una complicación más frecuente en este grupo de pacientes, comparados con los intervenidos por artrosis.